Ostracismo VIP

En la Grecia antigua, el ostracismo era un castigo reservado a los poderosos que incomodaban: se los enviaba al exilio por diez años, luego de una votación de al menos 6000 ciudadanos. Hoy, el Gobierno de Javier Milei parece haber rescatado esa tradición helénica con una versión deluxe: Guillermo Francos, desterrado con pasaje diplomático.

Nacionales01/11/2025 Cynthia Meza
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El hasta ahora Jefe de Gabinete —uno de los pocos con modales de caballero— decidió renunciar harto de ser desautorizado. Esperó, con elegancia, a que pasaran las elecciones. Pero su salida no es un simple cambio de nombres: es el fin del ala negociadora del Gobierno.

Francos y Lisandro Catalán  representaban el perfil dialoguista, los puentes con gobernadores y el  Congreso. En su lugar llega Manuel Adorni, vocero confrontativo, símbolo del mileísmo más doctrinario y “karinista-menemista”.
La ironía es brutal: mientras el Gobierno mostraba una foto con veinte gobernadores en la Casa Rosada, nombraba al hombre menos indicado para hablar con ellos.

Entre pasillos se comenta que Francos podría ser embajador en Londres, un exilio elegante, con té y protocolo. Un ostracismo VIP para quien osó moderar el fuego sagrado de los libertarios.

Tal vez Caputo —o “Caputito”— aparezca como Ministro de Gobierno para equilibrar los egos y evitar que el mileísmo “violetice el universo”.
Pero la señal ya está dada: se fue el adulto de la sala, y los griegos dirían que la asamblea ha hablado y Las fuerzas del cielo se llevan puesto otro Alfil de oro .

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