Según Milei, la clave para convertir a Argentina en un actor estratégico reside en ofrecer energía, minerales y alimentos en un mundo que los demanda crecientemente, y en aprovechar la ubicación geográfica para garantizar cadenas de suministros seguras. “Hoy tenemos lo que Occidente necesita. Tenemos energía, desde petróleo, gas hasta energía nuclear, también minerales, tierras fértiles para el cultivo y estamos estratégicamente ubicados para que todos estos productos, al igual que los industriales, no presenten mayores riesgos de interrupciones ni amenazas”, describió.
El presidente dedicó un tramo de su exposición al pasado reciente y resaltó: “El kirchnerismo convirtió a nuestro país y en especial al sector privado, en un gran desierto en el que solo crecía lo que estaba bajo la sombra del poder político. Ahora vemos florecer a ese desierto con miles de nuevas industrias”. A su criterio, el cambio de reglas y la apertura permitirán un “milagro propio de los periodos y las geografías en las que se deja actuar a la libertad bajo reglas justas y claras
El presidente también vinculó el destino de la Argentina con la dinámica global y la oportunidad que representa el nearshoring para la región. “América Latina puede ser ese refugio, pero para ser elegible tenemos que estar a la altura”, anticipó, y llamó a aprovechar la reconfiguración del comercio mundial para posicionar a la región como un socio confiable y estable.
Milei advirtió que el crecimiento no depende exclusivamente de la estabilidad, sino de un marco regulatorio y fiscal competitivo: “No nos alcanza con crecer más que en los últimos 20 o 25 años. Nuestra propia vara no está tan baja, sino que sabemos que debemos crecer a un ritmo más auspicioso aún para no quedarnos atrás, porque comenzamos desde el subsuelo”. El mandatario insistió en que sólo un Estado que se limite a “poner las reglas y no estorbar” permitirá captar las inversiones necesarias.
Además, Milei hizo referencia a la experiencia argentina en décadas pasadas y a la urgencia de no repetir errores: “El tren pasa solo una vez y Argentina ya compró su ticket. La pregunta es si la región está dispuesta o no a seguirla”. Cerró su intervención con un llamado enfático: “Una nación que no crece está transitando el sendero a su humillación y a su desaparición. Por eso es un deber nacional combatir con todas nuestras fuerzas a esta etapa del atraso que representan las políticas socialistas y estatistas”.
En este sentido, anticipó el camino hacia un nuevo escenario económico. “La Argentina va a un escenario de menor inflación y de mayor crecimiento”, aseguró, y vinculó ese proceso a la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y su profundización. “El siguiente salto cualitativo, una vez ordenados los números, es la liberación de los rendimientos crecientes mediante la desregulación. Cuando el Estado deja de ser un freno, las empresas escalan, la productividad sube, el crecimiento se acelera. Eso es lo que implementamos con el RIGI, lo que vamos a profundizar con el SuperRIGI y que acabamos de enviar al Congreso”, señaló.
Y ejemplificó el impacto del RIGI con el caso de la provincia de Neuquén: “El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, dijo que entrar al RIGI le costó en recursos USD 3,5 millones y hoy está llevando a la provincia inversiones por USD 1.000 millones. Por eso Neuquén hoy es la provincia que más crece en Argentina, al 12% anual”.
Remarcó, en este sentido, que el nuevo régimen funciona como puerta de entrada inversiones USD 1.000 millones, con el compromiso de destinar al menos el 20% de ese monto dentro de los dos primeros años desde la adhesión. “Nuestra idea del fisco no es que las cosas que están en el RIGI se parezcan al fisco que tenemos hoy. La idea es que el fisco converja hacia el formato del RIGI y del SuperRIGI, es decir, ir a un sistema con mucha menor presión fiscal”, apuntó.











